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miércoles, 25 de noviembre de 2009

ACTO 3 – Moldeando el futuro, deformando el pasado, ficcionando el presente

ENTREGA DEL INFORME DEL SALADO: “Esta guerra no era nuestra”, septiembre 22 de 2009.

En el salón principal del Museo Nacional se desarrollo el ceremonial de entrega y venta del segundo informe del Grupo de Memoria Histórica de la CNRR, este dedicado a la masacre de El Salado. La jornada se abre con el himno nacional cantado por dos hijos de sobrevivientes y el músico de Andrés López y su “escopetarra” (una combinación de un rifle Winchester y una guitarra eléctrica Stratocaster, como recurso metafórico a la idea de la “transformación” o tal vez de la “transición”? En cualquier caso es bizarra la imagen de un rifle, que aunque despide música, se ve como rifle, detrás de unos niños cuyos padres, familiares o amigos fueron masacrados con un instrumento similar).

El encuadre general del evento se mantiene en aquella relación simbólico – emocional, no como construcción de un nuevo orden de sensibilidades, sino como recurso de neutralización. De allí el uso de imágenes y presentación de niños como representación de la inocencia, del vaciamiento histórico en pro de nuevo comienzo. El evento es presentado explícitamente como “certamen de carácter nacional” (Reality en mis términos).

La siguiente intervención en el programa fue la de Frank Peral, Alto Comisionado de la Presidencia para Procesos de Paz. El marco inicial de su presentación parte desde justificar la necesidad de equilibrar las nociones de justicia y paz (que ante lo contra evidente es la justificación de la injustita). El Salado es referido como un fenómeno genérico de la violencia en Colombia, en donde se plantea que “el olvido de El Salado es culpa de todos” (un agente del Estado que desplaza la responsabilidad del primero hacia la sociedad). Finalmente ubica el informe como “un paso adelante” donde la masacre se ubica como una “vergüenza del pasado”, y se augura un “mejor futuro para los niños” (de nuevo el renacer, la evocación a un pasado oscuro y la referencia a un futuro de luz, donde el pasado esta marcado por la línea temporal antes de la primera elección de Álvaro Uribe Vélez).

La siguiente presentación la desarrollo Gonzalo Sánchez, coordinador del Grupo de Memoria Histórica de la CNRR. La primera aclaración de Sánchez es la ubicación de la principal audiencia para el informe afirmando que “los destinatarios son las propias víctimas” (a pesar que el informe sólo hace una sistematización de hechos y eventos de la masacre. En tal sentido no se entendería porque los sobrevivientes puedan ser los depositarios de su propios relatos, el ciclo aparece tautológico). Sánchez plantea, declara y casi decreta, en su condición de experto “son tiempos de memoria” (de nuevo deslizando la discusión sobre el tiempo de la justicia y el tiempo de la verdad). El grupo de Memoria Histórica se posiciona desde el lugar de terapeuta pues según Sanchez “Memoria Histórica ha escuchado a las víctimas” Una posición cuasi privilegiada y benevolente ante la “indolencia social y política que prevaleció” (de nuevo la evocación a un pasado oscuro y un presente de luz, en este caso la línea divisoria es el de la llegada de Memoria Histórica a cada caso emblematizado).

En igual sentido que la presentación anterior, se apela a las referencias genéricas de la guerra con expresiones como “las huellas que la violencia deja en las comunidades” (invisibilizando móviles, responsables, estrategias, lógicas de guerra y economía política de la masacre). Se aclara que el informe es una “reconstrucción de la masacre desde la perspectiva de las víctimas” (que supone esta aclaración, que el informe es una sistematización de testimonios?; o que el equipo de expertos delimitó las fuentes y el archivo sólo a los testimonios, para evitar entrar las implicaciones de ampliar la historicidad de la masacre mas allá del testimonio, es decir, incluyendo la discusión sobre los puntos invisibilizados mencionados antes).

Las demás motivaciones del informe se encuadran como la necesidad de “oponer” el argumento de las víctimas al de los victimarios (se refiere esto a una contienda de verdades posibles? Y si es así, implica ello la inauguración de un nuevo campo de batalla que se le impone a las víctimas, el de la demostración de la legitimidad de sus recuerdos, de sus historias, de sus testimonios?); en segundo lugar, responder al “por qué” de la violencia (sobre estos detalles no se hizo ninguna precisión en el anterior evento ni en este); y finalmente, el informe aporta al derecho a la no repetición desde la noción de “no olvidar”.

Como última discusión, Sánchez presentó las recomendaciones del equipo de expertos que elaboró el informe, las cuales se concentraron en dos aspectos centrales: por un lado el paquete estándar de la retórica del desarrollo; y en segundo lugar, la instalación de la centralidad del saber experto, desde la entrega de una “caja de herramientas” que produjo el Grupo de Memoria Histórica (en donde se establece una idea de memoria, un procedimiento para construirla y unas formas para facilitarlo).

La siguiente presentación estuvo a cargo de Andrés Fernando Suárez Relator de la investigación sobre la masacre de El Salado. Suárez comienza por poner palabras y hacer explícito su deseo (que estuvo velado en la sesión del 21 de septiembre): “mi experiencia personal” debiera ser “experiencia colectiva”. De nuevo apela al archivo fotográfico de las familias para desde la imagen de los rostros de las víctimas “devolverles la humanidad” (quién los deshumanizó, o quién tiene la potestad de re-humanizarlos?). Se justifica la catarsis social a expensas de las víctimas realizada en la sesión del 21 de septiembre, pues en esta presentación Suárez afirma que “el recuerdo duele, pero es un deber de las víctimas” (aún el recuerdo se asume como otra mas de la lógica del sacrificio de las víctimas, aunque de él no devenga cambio en las estructuras de exclusión, estigmatización e injusticia).

Toda la discusión de Suárez se afinca en la idea de que el informe esta soportado en la “historia de vida de las víctimas”, a pesar de que sus historias sólo aparecen como imagen de 3 segundos en un pase de diapositivas, en medio de la narración dramatizada de Suárez. Para luego concentrarse sólo en la epidemiología de la masacre.

La siguiente presentación fue de Leída Narváez, representante de las víctima sobrevivientes de El Salado. Leída enfatiza su presentación en el reclamo por la realización de los derechos políticos y sociales para su comunidad, no sólo de servicios, pero del derecho a ser reparados. Plantea la cadena de incumplimientos de los compromisos gubernamentales. El marco de sus reclamos se hacen en tanto comunidad de familias desplazadas (posición comprensible, pues el proceso de acompañamiento de diversas ONG a este grupo se planteó en el marco de la ley 387 de 1997, no desde la Ley de Justicia y Paz). Se afirman en su identidad campesina y como recurso final apelan al llamado por la colaboración y la ayuda (con algo de desesperanza aprendida). Quedan las sentencias principales de Leída:


“hoy todos se darán cuenta qué fue mentira”
“no nos apaguen nuestras voces”
“tenemos derecho a reclamar”
“cuando nos van a cumplir”
“sólo pedimos lo que nos quitaron”
“queremos una paz transparente, no una paz de mentira”

La presentación central fue la de el Vicepresidente de la República, Francisco Santos. El mensaje de apertura del VpR fue dejar claro que la masacre de El Salado es algo que “se viviera en nuestro pasado” (si la masacre fue 10 años atrás y el régimen en ejercicio cumple 8 años, la marca temporal que divide los tiempos de la historia de Colombia estará claramente marcada por antes y después de Uribe Vélez). Lo segundo es que el VpR se presenta a si mismo como representante del Estado, con mayor énfasis afirma ”aquí yo represento al poder Ejecutivo, al judicial y al legislativo” (el poder gubernamental equivalente a poder soberano?).

La siguiente fase de la presentación fue la retórica de excusas institucionales, con un matiz particular, y es que el VpR pide perdón por la falta de atención del Estado en los años posteriores a la masacre, que no por la masacre en si misma, pero justo después presenta las cifras del “esfuerzo del gobierno” para la atención de víctimas (uso de las cifras genéricas, donde medias y frecuencias ocupa toda la centralidad y la particularidad de las víctimas de El Salado, se ubica en consecuencia como dato espúreo).

La tercera fase de la presentación de la VpR fue iniciar la defensa de la ley de justicia y paz (la necesidad de defensa evidencia el reconocimiento de la precariedad del instrumento), ante lo cual asegura “el fallo histórico de la ley de justicia y paz será generoso y favorable” (de nuevo despliegue justificatorio, pues el presente si es contra evidente a tal afirmación). El VpR hace un “llamado a la Corte Suprema de Justicia para que facilite los procesos de Justicia Transicional y que facilite las imputaciones” (desplazamiento de la responsabilidad de la concepción del instrumento sobre el proceso de ejecución y los actores – por fuera del ejecutivo – que desarrollan la ley). Además planteó que “la Fiscalía esta detenida en tecnicismos jurídicos que le imponen los jueces” (de nuevo el sistema de justicia es, según el, la fuente de injusticia, y la razón para que la ley 975 sea un fracaso en dichos términos. El ejecutivo como el gran benefactor. Es curiosa la referencia al tecnicismo jurídico, pues la ley de justicia y paz fue concebida en el gobierno justo bajo dicha perspectiva).

El siguiente argumento central de Santos fue su lectura sobre quién es víctima. Inicia con una referencia a “los policías víctimas por los ataques de las FARC” en los Montes de Maria (peligrosa referencia como encuadre de la discusión sobre víctimas, pues los autores de la masacre de El Salado justificaron su barbarie por su interés de dejar una marca emblemática sobre un pueblo, en sus términos, colaborador de la guerrilla. En tal sentido la idea de que las víctimas fueron los policías atacados por las FARC produce una encuentro entre los encuadres narrativos del VpR y los Paramilitares).

Ante el llamado a una presencia del Estado no militar en la zona, por parte de las víctimas, Santos afirma que la “desmilitarización no es la solución, pues esta contradicción fue la causa de la masacre” (lo particular de los hechos históricos es que una guarnición de la Armada Nacional estaba asentada a 25 kilómetros de la masacre, y durante los 3 días de duración de la misma no hubo ninguna presencia militar estatal).

Desde allí emprende la defensa de la Política de Seguridad Democrática – PSD, justificándola, no en tanto “estrategia de guerra, sino como cambio de mentalidad, un nuevo paradigma” pero el recurso retórico utilizado es la “predica” que comienza con la afirmación que “hasta el 202 no supimos operar” (de nuevo la marca de tiempo, el revisionismo histórico donde todo lo oscuro, inadecuado y el caos se ubica del 2002 hacia atrás).

Frente al informe construido por el Grupo de Memoria Histórica, reconoce la “rigurosidad” y la importancia para el registro histórico del país, informe que según Santos no hubiese sido posible sin la autonomía entregada por este gobierno, explícitamente afirma “la verdad no ha sido manipulada, de ahí que el gobierno a promovido el funcionamiento de la CNRR y del Grupo de Memoria Histórica”. De allí plantea una invitación a que “ la verdad sea la base de un futuro prospero, pero no para el señalamiento” (esta expresión conecta con el informe de la masacre de Trujillo, pues durante la entrega del mismo en la primera semana de la memoria, Santos afirmó que “la memoria y la verdad de las víctimas las obliga al compromiso con el perdón y la reconciliación”).

Termina su referencia al informe estableciendo una relación de acontecimientos como derivación de la ley 975 de la siguiente manera “gracias a la ley de justicia y paz, se garantiza el trabajo del grupo de memoria histórica y en consecuencia se da la participación de las víctimas” (el informe termina realmente siendo un instrumento de legitimación gubernamental, en donde tanto los testimonios de las víctimas - por disonantes que aparezcan frente a los argumentos del VpR - y la apuesta “autónoma” del Grupo de Memoria Histórica son todos consecuencia de la benevolencia gubernamental).

Para terminar regresa a poner al centro a los soldados víctimas (termina donde comenzó) “nos duele la investigación de los miembros de la fuerza pública”… “gracias al Almirante por su protección en la zona”… “hay que destacar el avance de la seguridad en la zona gracias al sacrificio de los soldados”… “hoy el soldado es radicalmente distinto, gracias a este gobierno”… (evidentemente el encuadre narrativo general no son, ni fueron, las víctimas, todo lo contrario a la convocatoria con la que se realizó el evento). Y para el cierre final de nuevo apunta al revisionismo histórico: “los violentos dominaron nuestro pasado, pero ahora estamos moldeando nuestro futuro” (los paramilitares “desmovilizados” y “rearmados” denominados con el eufemismo de bandas criminales emergentes – BACRIM, superan los 5000 desde el inicio del otro reality denominado proceso de paz con paramilitares. De allí que el futuro que se esta moldeando es la del Estado-en/de-Guerra como forma de gobierno”).

martes, 24 de noviembre de 2009

EL SALADO...“LA MASACRE PUESTA EN ESCENA COMO REALITY”


ACTO 1: la masacre…el marketing y el rating de la tragedia

CAMPAÑA EN MEDIOS: “Imagina que eres tú”, manilla por el Salado. Lanzamiento de la campaña de la Fundación Semana y la W Radio. Entrevista de Julio Sánchez Cristo (director de la W Radio) a Claudia García (Coordinadora de la campaña desde la fundación de la Revista Semana). Septiembre 15 al 30 de 2009.

C: Luego de diez años de la masacre del salado, recordamos lo que allí paso como el horror, símbolo de la violencia y de la guerra en este país. Una masacre donde pasaron cosas tan tenebrosas que hoy en día la gente olvida… a las mujeres embarazadas les abrieron y les sacaron los fetos, tocaban instrumentos mientras iban matando a la gente, reunieron a todos en una misma cancha para obligarlos a ver, incluidos los niños, a las mujeres las violaron… en fin (la masacre de El Salado fue realmente una dentro de una cadena de hostigamientos, asesinatos y desplazamientos en toda la zona de los Montes de Maria, que cobren su clímax de barbarie en El Salado; pero la campaña no sido ninguna referencia a ello durante las tres semanas que duró). Lo mas triste de todo eso es como 10 años después siguen sumidos en el abandono y la exclusión y 10 años después esta comunidad no tiene ni centro de salud (la comunidad tiene un inventario detallado sobre los logros emblemáticos de su acción comunal histórica, antes de la masacre: tenían cuatro empresas tabacaleras, un centro de salud completamente dotado, 13 vehículos para entrar y salir o conectarse al Carmen de Bolívar, un centro educativo con todos los niveles y sus profesores; es decir, la comunidad nunca ha aceptado ser caracterizada como pobres, desvalidos y abandonados antes de la masacre. La campaña si los presenta así). Entonces es un llamado y una demostración de coger El Salado como laboratorio y poder demostrar como con el sector privado, con voluntad política, con cooperación internacional podemos trabajar articuladamente todos y sacar una comunidad adelante y demostrar que si se puede hacer (qué es lo que se puede hacer?, sustituir, reemplazar o enmascarar las responsabilidades políticas del Estado?, establecer un centro de experimentación de la estrategia de caritas que apela a la compasión lastimera y que borra cualquier recurso a la exigibilidad de verdad o reparación estructucral?).

J: Claudia en este proyecto, tengo entendido ya tiene un apoyo de la empresa privada, sobre todo en tiempos de crisis en donde recogemos la plata para los soldados, sabemos que las cosas ya no están como estaban hace 3 0 4 años, en donde la economía pasaba por un mejor momento, es en este momento donde se agradece tanto la ayuda. Usted ya tiene un fondo de la empresa privada, me gustaría que diera el nombre de las empresas y de todo el apoyo de publicaciones semana, que va a estar no solo con el cubrimiento de la parte periodística sino con la divulgación de la campaña. Hablemos de la empresas privadas, pero hablemos en donde entra W Radio a ayudar (con el lanzamiento y el desarrollo posterior de la campaña, se desarrollo una estrategia de marketing en lugares específicos en Colombia, Estados Unidos y España, en donde la manilla o pulsera era entregada en sedes de las empresas patrocinadoras, para aquellos que reportaban sintonía de la emisora… el compromiso ciudadano visto a través del rating). Vamos a revisar también en el proceso de Justicia y Paz que ha pasado con la verdad de lo que sucedió en el salado; si los Paramilitares han confesado y no se si usted sepa Claudia, de que manera han ayudado o han ofrecido reparar a estas víctimas (la solidaridad y caritas, no sólo de la sociedad, sino de los víctimarios; una mirada muy peculiar de la responsabilidad y la justicia).

C: Pues ahí hay un trabajo muy importante que ha hecho la Comisión Nacional de Reparación y también la Alta Conserjería de la Presidencia, con ese cargo específicamente de Justicia y Paz, y se que hay voluntades de varios que han confesado y comprometido entregar y devolver tierras y recuperar de alguna manera todo lo que allí sufrió esa población y todo lo que se perdió (de nuevo el encuadre ubica al Estado como un mero espectador o tal vez otro oyente mas)

J: con su voluntad de portar la pulsera estamos ayudando o vas a ayudar a los habitantes del salado a reconstruir su entorno a recuperar su pueblo, a recuperar su vida por eso… imagina que eres tu. Bellísimo el texto Claudia, quién lo hizo?

C: ese texto lo hizo Juan Carlos Ortiz , quien era el Director de Leo Burnet Colombia que ahora es uno de nuestros cerebros fugados, ahora director creativo de una empresa de publicidad a nivel mundial, y él lo hizo además como un aporte personal a la causa.

J: Ortiz, el publicista, es probablemente el colombiano que mas lejos ha llegado internacionalmente. Claudia, emocionante todo lo que nos cuenta y ya queremos todos ponernos la pulsera, darle las gracias a Mercedes Salazar que hoy precisamente esta triunfando en Tokio con su s bellísimas joyas (la campaña de la tragedia de El Salado a modo cluster empresarial y publicitario). Es Claudia García, una soñadora y la vamos a apoyar… imagina que eres tú…

“Imagina que naciste en un pequeño caserío en el Carmen de Bolívar… imagina que su nombre es El Salado… imagina que tienes familiares y amigos en ese lugar… imagina que una tarde todo lo que conoces y das por sentado, comienza a cambiar… imagina que 300 hombres armados llenan de sangre todo lo que conoces… imagina que te obligan a verlo… imagina que las horas pasan y pasan y nadie llega a ayudarte… imagina que milagrosamente sobrevives… imagina que han pasado diez años… imagina que hasta el día de hoy sigues esperando ayuda… imagina que puedes cambiar su historia… imagina que puedes cambiar su futuro… póntela! Ponte la manilla! Y vamos a ayudar a El Salado”.

(Este mensaje adecuadamente dramatizado entre profundos violines y melancólica voz, se repitió constantemente en horario pleno del programa periodístico mas escuchado de la país encadenado con trasmisiones a USA y España. Además de que durante ese tiempo nunca se presentó una nota o crónica periodística que le diera contexto histórico al hecho, el encuadre narrativo de la campaña se construye sobre referencias genéricas a los victimarios – 300 hombres armados – sin ninguna característica como para militares, hoy detenidos que señalan complicidad de miembros de la fuerza pública al evento. Plantean la masacre como una especie de evento cataclísmico o tragedia natural - todo lo que das por sentado comienza a cambiar – y los efectos de la masacre como una asunto de la divina providencia – milagrosamente sobrevives – o de la suplica a caritativos benefactores – nadie llega a ayudarte… sigues esperando ayuda…imagina que puedes cambiar su futuro -)